Eras mi sol.
Hoy en los buenos momentos del día, cae nieve. En los malos, el granizo me hace sangrar.
Llevaba años preguntándome de dónde venían esos chistes del corazón chiquito y negro, ese oximorón de sol frío.
Hoy entiendo que era un presagio.
Una parte de mí siempre supo que me darías un corazón sólo para hacerlo pedazos con el pretexto de que era tuyo para hacer lo que quisieras con él.
Me hiciste firmar un contrato donde me proclamabas dueña de mí misma, pero a la vez eres la persona que más se siente con derechos de sobrepasar mis límites.
¿Qué quieres de mí? ¿Al menos tú mismo te entiendes?
Yo lo único que te pido es honestidad. Rompe de una vez todas las promesas, todos los sueños si es necesario. Tengo la certeza de que la verdad no puede doler más que tus mentiras.
¿Ya nada importa?
¿Importó alguna vez o sólo fui una obsesión más?
Prometimos casarnos en la playa, de hecho fue tu idea. Sé que fui la primera en romper esa promesa, pero no era necesario hacerme pasar un infierno mostrandome el anillo que le compraste para después decir que sólo quieres la vida nocturna de Tokio.
¿Hubo algo de toda nuestra historia que aún te importe? ¿O necesitas seguir aumentando el score de daño para estar a mano?
Te lastimé porque fui una imbécil. Pero tú no puedes decir lo mismo, lo tuyo es crueldad premeditada.
Esas mariposas eran para mí, esa cafetería era nuestra. Sé que ya no tengo derecho a tenerlas, pero ¿En verdad era necesario dárselas a ella? ¿Se sintió bien, al menos? Porque no creo que te haya sanado, si su amor fuera la cura no seguirías regresando el daño.
Quédate con tu Sabrina Carpenter con sus máscaras y sus disfraces que no la dejarán nunca vulnerarse contigo ni con nadie, quédate con esa que se miente tanto a sí misma que ni siquiera es capaz de decirte cuando la hieres.
Yo no interpreté el papel para encajar con tus fantasías ni lo haré nunca.
Esta soy yo: rota, enojada, cansada. La misma desequilibrada mental de la que tanto te has burlado como si fuera gracioso.
Ya no me importa que creas que soy tu mejor opción porque ya habrá alguien que ni siquiera tenga alternativas en mente. O no, ya tampoco me importa.
Te he perdido tantas veces que ahora dudo si alguna vez realmente te tuve.
Antes me asustaba la idea de no volver a amar a nadie como te he amado a ti, pero hoy eso es un maldito alivio.
Lograste que no quiera volver a sentir amor por nadie.
¿Estás feliz ahora?
Yo prefiero esa soledad absoluta que este maldito amor a medias, a miserias.
¿Ese era el jefe final de tu venganza? ¿Que las canciones de amor me parezcan un mal chiste, que todas las parejas en la calle tengan un sello de caducidad?
¿Ya ganaste?
¿Ya fue suficiente o necesitas hasta la última gota de sangre?
Acaba de una vez conmigo.
Ya nada importa.
Ya no quiero estar congelada en el tiempo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario