Un cráter de la luna está sobresaliendo entre las baldosas, pero la única luz que ilumina apenas mi habitación es del patio del vecino.
Miro el suelo, miro el techo.
¿Qué estoy tratando de encontrar?
No puedo dormir, no quiero hacerlo: sé que llegarán más pesadillas.
Las lágrimas llegan, pero no salen. Supongo que al menos esa es una promesa que podré cumplir.
Despierto, y por primera vez en mucho tiempo no puedo levantarme.
Día de bajón, pésima idea agregar a The Smiths a la ecuación.
Please, keep me in mind... parece una petición simple, inocente...parece casi nada, pero es pedirlo todo.
Pero, hey...logré preparar el desayuno y presentar exámenes.
Mientras mi mente esté ocupada con teorías psicológicas que aún no sé aplicar, en facturas, y en la apretada agenda de mi jefe, estoy a salvo.
Pero la nada llega con un anochecer sin nubes, con una luna incompleta, sin colores...
Mi mamá suele decir que cuando el atardecer está de color rosa es porque se respira mucho amor.
¿Qué color tiene el amor que llegó a su fin?
Sea cual sea, mi corazón y mi mente se sienten así...flotando, sabrá Dios dónde. Hoy no sé quién estuvo a cargo, ni cómo es que lo hizo, pero sobrevivimos un día más.
La música hace eco. La siento, pero no es un consuelo. Se siente como una caricia tan breve que no sabes cuándo empezó y cuándo terminó.
El dolor se siente sordo, como un estornudo que te hace arder la nariz, pero no puedes dejar salir. Nunca había sentido uno así...siempre habían sido tormentas, huracanes que ardían en el pecho. Este dolor pesa y es quieto, es una lluvia silenciosa.
"No llueve eternamente" eso dicen...
No creo que sea verdad, a veces sí que la tristeza es inconmensurable y no para de llover.

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