lunes, 20 de abril de 2026

Un puente entre la memoria y la promesa

 

Soñé contigo. 
La vida volvía a darme una segunda oportunidad, y otra vez fracasaba en protegerte. 
Sé que donde quiera que estés, estás en paz: ya sin dolor, sin miedo...seguramente bien acompañada por Lady y abuelita. Sé que muy posiblemente te sientas en paz con la vida que tuviste, con tu familia, conmigo...pero yo aún no consigo perdonarme por haber fracasado en lo que más importaba: la promesa que te hice de que nadie nunca te haría daño.
Me siento llena de odio hacia ese hombre, y también hacia mí misma por exponerte a lo que prometí que alguien a mi cuidado jamás viviría. Sé que quizás tenía que ser así...que si todos tenemos una misión en esta vida, quizás la tuya era ayudarme a perdonar y a no juzgar tan duro a mis padres. Pero te pienso tan pequeña, tan bonita, tan frágil...y las razones no me bastan, me arden los ojos, me pesa el pecho. 
Ya no estás.
No puedo volver atrás y hacer todo diferente. No puedo compensarte todo el dolor y el miedo con amor y cuidados. Sigues siendo tú la que me enseña, la que me cuida, la que me ilumina la piel con arcoíris. 
Lo único que me queda es abrazarme a tu recuerdo y a la promesa que aún puedo cumplir: no volver a permitir el daño, ni a dañar indirectamente, a ningún otro animalito. 
Pero me haces falta, mi pequeña.
Tal vez te volviste más y más sosegada dejando atrás tu característico ladrido, para que me fuera acostumbrando a que más adelante me ibas a acompañar de la forma más silenciosa del mundo. O tal vez era tu manera de decirme que tu vida se estaba apagando, que querías descansar.
Perdóname si no supe dejarte ir a tiempo. Quería estar lista para ello, pero jamás lo habría estado. 
Perdóname por no tranquilizarte cuando entró la aguja, por esconderme en esa esquina. En verdad quería ser un apoyo, ser tu mamá por una última vez, pero no pude. Fue una realidad que no soporté ver y que aún teniendo tu cuerpecito inerte en mis brazos no pude aceptar.
Perdóname si tú querías reposar en un campo de flores. Fui egoísta una vez más al querer sostenerte, y mi castigo fue recibir la frialdad de la urna.
Ni siquiera sé si entiendes de palabras, pero el lenguaje de miradas que compartíamos ya no existe, y necesito decirte: Hanna, te amo y te extraño. Lamento no haberme convertido en la mamá que merecías, pero prometo convertirme en la persona tan increíble que tú creías que era. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Everything I wanted: my future

  Dejé de ser bienvenida en todas partes, y sentí que me devoró la noche.  Mis sombras corrían detrás de mí, acechantes. Intenté colarme por...