sábado, 18 de abril de 2026

Meet me in Montauk

Hoy es una de esas noches en las que estoy cansada de la filosofía, de lo abstracto. Echo de menos lo sencilla que se respiraba la vida a tu lado.
Echo de menos tus locuras creativas, que implicaban disfraces de dinosaurio y mordidas de ardilla; verte jugar con Hanna, y nuestros besos bajo la lluvia.

Echo de menos tu risa y mi risa juntas; bailar y cantar juntos libremente en la cocina; hacer el amor en el lugar más incómodo y exótico que se te ocurra; descifrar las nubes.

Hoy es una de esas noches en las que no me basta tenerte de símbolo: mi cuerpo te reclama. Necesito tus abrazos, tus besos, recostarme en tu pecho... tu presencia que me calma y me enciende a la vez. Necesito mirarte y mirarte, acariciarte hasta que pierdas el control; dormir con el mayor cuidado porque sé que tu sueño es frágil, pero despertar sabiendo que, aun así, estarás a mi lado.

Extraño tener el pretexto de hacerte cosquillas para tocarte, aun sabiendo que no te da risa. Extraño que me piques las costillas y nuestro competitivo juego de demostrar quién amaba más al otro.

Extraño cómo respirabas profundo para no perder la paciencia y desahogabas todas tus ganas de darme un sape diciéndome en voz queda: “Usted no aprende”. Extraño los tiempos en los que no te había hecho daño y creías en mí.

Quisiera preguntarte si tu color favorito sigue siendo el rojo y si los Beatles te siguen pareciendo sobrevalorados... pero ya no estás.

Escucho el soundtrack de Genshin Impact y veo los animes que solían gustarte, pero ya ni siquiera sé si aún disfrutas de ellos... porque ya no estás.

Te persigno con el pensamiento y le pido a Dios por tu bienestar, pero no sé si aún crees en él o si su relación se volvió complicada.

Hoy es una de esas noches en las que, si fuera más joven y mi conteo de errores fuera menor, me atrevería a ceder al impulso y te llamaría.

Me atrevería y te pediría que nos larguemos a cualquier pueblito cercano en tu motocicleta; alquilemos cualquier habitación y ordenemos una tonelada de hamburguesas y alitas... mandar por una noche al caño mi feminismo, mis intentos vegetarianos, mis miedos a salir herida.

Te pediría que me mires como solías hacerlo y que acaricies mi piel como si aún me tuvieras memorizada centímetro a centímetro.

Te pediría que nos pongamos al día sobre todo: saber lo que piensas y lo que sientes; preguntarte qué te pareció Japón y cómo fue aprender a manejar; escuchar tus quejas y anécdotas sobre tus alumnos pubertos. Quisiera saber todo lo que te atrevieras a contarme y tener más pequeñas cosas en las que encontrarte, para extrañarte menos.

Te pediría que, sólo por unas horas, olvidemos lo que dolió; que juguemos a que somos los tú y yo de un universo donde estábamos menos rotos e hicimos todo bien. Pero sé que tal vez ambos sentiríamos que nos estamos traicionando a nosotros mismos... yo por recibir menos de lo que aspiro, tú por perdonar lo imperdonable.

Sé que no es un buen momento para hablarlo. Sé que estás logrando tus sueños, que yo me estoy buscando... pero, simple y sencillamente, te extraño.

Sé que es egoísta hacértelo saber, pero siento la necesidad de decirlo aun si ya no me lees, aun si para ti formo parte de un pasado sepultado.

Te entrego mis palabras como ofrenda, no como cadena. Que sean luz para ti y libertad para mí.

Está bien si has seguido adelante, puedo entenderlo. Lo que más me importa es que estés bien, que seas feliz... porque, simple y sencillamente

Te sigo amando...aunque ya no estés.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Everything I wanted: my future

  Dejé de ser bienvenida en todas partes, y sentí que me devoró la noche.  Mis sombras corrían detrás de mí, acechantes. Intenté colarme por...