Sé que soy un desastre que intenta ser organizado… y termino sobreordenando lo que ya está en su lugar. Pero estoy tratando, cada día, de no ignorar más mi caos, aunque duela con sólo mirarlo.
Soy una contradicción andante, porque aún hay varias partes de mí que no defino… pero intento caminar por el sendero correcto.
Mis quejas, mis protestas sobre las injusticias del mundo, la mayoría de las veces se quedan sólo en eso, porque me da mucho miedo tomar acción. Y lo único que logro es perturbar la paz de quienes me rodean.
Sé que no soy la persona más brillante que conozcas, de hecho, tal vez sea la que menos y eso puede llevar al límite tu paciencia. Pero hoy estoy en paz con ese defecto, porque creo que a veces tanta inteligencia, tanto conocimiento, termina alejando a la gente de lo que realmente importa.
Y mis chistes no dan risa (a mí sí, pero parece que a las demás personas no les da ni tantita pizca de gracia). El sentido del humor es tu fuerte… pero ojalá sepas que haría cualquier cosa por hacer sonreír a la gente que amo.
Tampoco soy bonita, al menos no de acuerdo con la belleza hegemónica. Pero tengo esperanza de que, algún día, cuando alguien me mire:
con mi caos, ahora sí un poquito más en orden,con mis contradicciones convertidas en convicciones,
con mis acciones como granito de arena para construir una realidad más justa,
con sabiduría y habilidades cognitivas más desarrolladas
con una sonrisa genuina y contagiosa…
alguien me mire y piense: “Encontré belleza de la que importa, de esa que dan ganas de quedarse un gran muy buen rato… el resto de mi largometraje.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario