Las monarcas arribaron, las lantanas florecieron... pero tú no estás.
Encontré paz en mi cabeza, en mi corazón, por fin...pero tú no estás.
Soy libre y dueña de mí misma, como te lo prometí. Soy un poco más valiente, un poco más resquebrajada por los años y los daños, pero aquí estoy.
¿Dónde estás tú, amor?
Sé que es egoísta, sé que podrás ser más feliz sin mí. Con ella y en otra parte, sin miedos y en una patria con menos sangre derramada...
Pero ¿Cómo me arranco este egoísmo, estas ganas de sumergirme en ti, de caminar a tu lado por la vida?
Me enseñaste a vivir, a amar, maestro.
Enséñame también ahora a dejar ir, porque nunca he sido buena para las despedidas y menos especialmente cuando se trata de ti, amor.
Todos me dicen que siga adelante, que hay más personas...pero si te conocieran mejor, sabrían que no es verdad, que no hay más personas como tú.
Sé que podré conocer a otros hombres, pero ninguno tendrá tus ojos, ni tu risa, ni el tacto de tus manos.
Ninguno me reacomodará la espalda ni el alma con un abrazo como tú solías hacerlo.
Podrán regalarme ramos de rosas y rosas, pero ninguno trepará las ramas de un árbol para colocarme una flor silvestre en el cabello.
Podrán escribirme poemas y canciones, endulzarme el oído llamándome Musa, pero ninguno tendrá tu palabra de labios sinceros, sublime en su sencillez.
Varios me dirán "Te amo" con la luna como testigo, pero ninguno me lo dirá como tú lo hacías sin palabras, con una mirada que perforaba el tiempo y el espacio.
Quizás todos tendrán algo que, inevitablemente me recuerde a ti, y eso será lo más doloroso...ninguno será tú, plenamente tú, amor.
Sé que tal vez desde tu dolor creas que es lo justo:
perderte una y otra vez por mis errores,
buscarte y buscarte y ya jamás encontrarte...
ahogarme en recuerdos, y que sean lo único que me quede.
Tal vez yo también piense que es lo justo, amor...tal vez es una dulce condena que estoy dispuesta a cumplir.
Pero bajo la piel sigo siendo la misma niña que vive de ilusiones, amor...esa que lograste amar con sus cien defectos y sus otros cien errores, esa que te amó con toda la pasión y la furia de su juventud y con toda su tristeza prematura.
Si es verdad que tú ya la dejaste atrás, por favor dime cómo
¿Cómo puedo despojarme de ella yo también, de una vez por todas, amor?
No hay comentarios:
Publicar un comentario