martes, 17 de febrero de 2026

Manifiesto del retorno al Self


Dolido cuerpo:

Toda mi vida te he tratado como si estuvieras a mi servicio. Te he esclavizado, y te he exigido además no rechistar. 

Te debo incontables disculpas, y aún más demostraciones de amor y agradecimiento. 

Te pido perdón por olvidar que somos un equipo, y que te necesito mucho más de lo que tú a mí. 

Te pido perdón por intentar moldearte con un hambre que te quemó por dentro, y con ejercicio extenuante que casi rompió los hilos que nos sostenían. Mi necesidad de ser amada me llevó a no verte ni apreciarte funcionalmente hermoso como siempre fuiste. 

Te pido perdón por cada golpe, rasguño y escupitajo que recibiste...propinados por mí y por otros injustos que se proclamaron dueños de ti. Te pido perdón por no escuchar el terror que sentías, y abrirles la puerta aún sabiendo que te causarían múltiple dolor. 

No eres un trofeo. Eres armonía: mi museo de recuerdos, y a la vez mi vehículo de la libertad. 

Pies, gracias por sostenerme. Prometo que mi voluntad será así de firme siempre. 

Piernas, gracias por llevarme por el mundo, aún cuando caminaba sin rumbo. Prometo que a partir de ahora sólo iremos a donde podamos habitar libremente.

Caderas, gracias por albergar un nido de vida aún cuando yo las vi en su momento como un epicentro de temor y muerte. Prometo placer y amor; un fuego que no queme, sino que nutra a la Tierra por si un día colocamos una semilla. 

Brazos, gracias por contener en un abrazo lo que más he amado. Prometo que no volverán a cargar más de lo que puedan soportar.

Manos, gracias por ponerle tinta a mis palabras. Prometo que de ustedes jamás volverá surgir violencia.

Ojos, gracias por saber mirar y llevarnos a la galaxia marrón que habita en los de él. Prometo que contemplarán atardeceres y amaneceres todos los días.

Labios, gracias por sellar con dulzura todo mi anhelo. Prometo sólo hacerlos danzar con otros igual de sinceros.

Columna, gracias por la energía que me enerva. Prometo no dejar que te doblegues.

Tórax, gracias por nutrirme de alimento y oxígeno. Prometo hacer cada vez cosas mejores con tus latidos. 

Querido cuerpo:

Perdón por el exilio, gracias por la espera. 

Aquí termina la fractura, aquí comienza la alianza: este es mi pacto contigo, este es nuestro regreso a la totalidad. 

He vuelto a casa. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Aspiro a vivir con consciencia y coherencia

  Comienzo a perdonarme. Porque así como no responsabilizo a mis padres ni a mis abuelos por la persona que soy, no puedo seguir culpando a ...