No es la que tiene más medallas ni más aplausos.
Tampoco es la que más complace a tu familia, pareja o amigos.
No es la que sigue regímenes perfectos ni rutinas inamovibles
impuestas por tu sacerdote-entrenador personal.
Tampoco es infalible, totalmente carente de defectos.
La mejor versión de ti es la que te hace sentir en paz contigo,
la que vive de acuerdo a lo que valoras,
y respira sin prisa,
aceptando cada pasito del progreso.
La mejor versión de ti es la que se reconoce imperfecta
y aún así, se abraza.
La mejor versión de ti sabe que no es la definitiva
porque cada día empieza de nuevo,
porque siempre habrá una mejor versión por alcanzar.
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