lunes, 5 de enero de 2026

El mar y conversaciones conmigo misma



"Pero ¿Qué pasó, si estabas bien?" 

No lo sé, yo también extraño esos días de música disco que vinieron a reemplazar los de piano melodramático...pero necesito el drama para saber si lo que antes me aliviaba, llorar como chiquilla, funciona esta vez. Siento el agua con toda su fuerza empujando contra la tubería sin poder salir, y con esa música al menos gotea para que el metal no se quiebre.

"Tal vez no todos los terapeutas sean unos inútiles...tal vez sólo es que eres un caso perdido, o tal vez sea la bioquímica de tu cerebro." 

Sí, pero la medicación no ayudó. ¿Te acuerdas que me sentía como un zombie, que no sentía tristeza pero tampoco una pizca de felicidad? ¿Te acuerdas que los 3 intentos fueron estando medicada? No quiero volver a eso, no quiero otra vez ver a mi madre temblando de miedo en una sala de espera mientras me lavan el estómago. 

"Sólo quieres llamar la atención, quieres seguir siendo un problema porque no te basta con ser un error."

No, sólo quiero estar bien. Llevar una vida como todos los demás, graduarme, viajar, aprender idiomas, tocar el piano, casarme si es que algún día vuelvo a creer en el matrimonio...

"Nunca vas a encajar, ni siquiera con los bichos raros porque al menos ellos son inteligentes, artistas, o algo. Tú sólo incomodas."

Gracias, eso no es muy alentador. Pero ya que empezaste, si quieres agrega que no serviré para nada nunca y que jamás tendré una familia.

 "..."

Así logro que se calle un ratito. Pero no es del todo un alivio.

Trastorno depresivo persistente con episodios de ansiedad. Suena muy largo, y esas palabras no dicen mucho. Yo prefiero denominarlo "Temporadas en el mar sin faro" porque se siente como estar sumergida en aguas profundas, sin sonido, sin compañía, sin luz, sin fuerzas. Y de repente sientes el ardor en los pulmones y abres los ojos, y recuerdas que no estás respirando, que te asfixias. 

Das brazadas hacia arriba, tienes que salir: afuera todos están riendo, jugando, aprendiendo, amando. ¡Se te está yendo la vida, carajo! ¡Ya no puedes perder más tiempo! Tic tac tic reloj biológico ¿No dijiste que te ibas a casar a los 25 para ser mamá a los 30? Tic tac tic tac todos tus compañeros de clase ya se graduaron Tic tac tic tac tic tu mamá cada vez tiene más canas, se ve más cansada ¿Cuándo carajos vas a estar lista? Se suponía que las ibas a sacar de trabajar...¡Tic tac tic tac tic tac! 

El corazón te late más fuerte, se te duermen los brazos, abres la boca para jalar aire pero sólo ingresas agua ardiente. Entonces pierdes el conocimiento, vuelves al sueño profundo en el que los recuerdos pasan uno tras otro, como una película atorada en la video casetera. Entonces rumias una y otra vez los hubieras, todo lo que no hiciste, todo lo que debiste hacer diferente...

Y las olas de culpa y vergüenza te despiertan, para que el ciclo continúe.

Nadas lo más alto que puedes, esta vez los pensamientos no te hunden sino que te retan a subir y subir. Poquísima madre de Dios o de Darwin: chocas contra una capa de hielo que golpeas y golpeas sin poderte liberar, hasta que las fuerzas o el aire se te acaban...y, te vuelves a dormir. 

Pero no me voy a rendir, no hasta agotar cada maldita y minúscula opción.

Porque tal vez alguna vez podré darle la vuelta a mis pensamientos más denigrantes, responderles con fundamentos, sellarlos y conjurarlos para siempre.

Porque tal vez tenga suerte y el faro se encienda, y la luz sea tan fuerte que me abra los ojos y sepa hacia donde la capa de hielo más delgada está, y pueda por fin romperla y escapar.

Porque tal vez en alguna playa más cálida exista alguien que se sienta igual que yo, y que no me mire hacia arriba ni hacia abajo, sino que me mire directamente a los ojos y ahí se quiera quedar un ratito de vida, uno más o menos largo.

Porque tal vez algún día pueda ser quien encienda el faro para alguien que también está bajo el hielo.

Porque tal vez no es la jodida bioquímica, sino sólo palabras abstractas que no se saben acomodar de una forma menos dañina porque aprendieron a hacerlo así.

Porque tal vez, sólo tal vez, algún día sea vieja y me diga: 

"Lo logramos, desde hace 40 años ya no hay temporadas en el mar sin faro; sólo mares tranquilos, con playas de arena suave, donde la luna es tan brillante que opaca al faro".

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Nota al pie de página y de lucha: 

Este texto no es un grito de auxilio, sino un mapa de aguas interiores. No busca alarmar, sino transformar la oscuridad en metáfora. Mi intención no es alarmar ni pedir auxilio, sino transformar mi experiencia y emociones difíciles en imágenes que puedan resonar con otros y abrir espacios de reflexión.

Quien lo lea puede encontrar dureza en las palabras, pero también esperanza en los “tal vez” que se repiten como faros. Esto último es lo que más deseo.

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