I
En los zapatos de papá escondí mi risa,bajo la almohada de mamá tejí mi juego.
Las arañas de plástico eran cómplices de la travesura,
mis padres y yo éramos teatro inocente, secreto ligero.
II
Después vinieron las sombras multiplicadas,
arañas sobre mi cabeza, invadiendo muebles, arañando mi piel.
Un miedo sin rostro me cubrió entera,
me invadió el llanto por un peligro que se sentía demasiado real.
III
Pensamientos oscuros me visitaban y yo creía que podían herir.
Cuando la muerte, la enfermedad y la violencia acecharon
lavaba mis manos buscando pureza,
pero la culpa en el agua no sabía huir.
IV
Hoy las escucho: arañas del juego, arañas del miedo, arañas de la culpa.
Las tres son parte de mí,
pero ninguna es dueña de mi destino.
Mis pensamientos no crean la realidad,
mi corazón no es culpable de lo vivido.
V
Las sostengo como memorias,
las nombro como historia,
y dejo que el veneno se disuelva en palabras.
Araña-niña, araña-sombra, araña-culpa:
ya no me gobiernan,


