Después de la tormenta viene la calma, porque las nubes dejaron salir las lágrimas y el cielo se siente ligero.
El cielo comprendió que no es necesario retenerla, la naturaleza del agua es fluir y transformarse.
El aire sopla y el mundo se siente como un lugar más seguro en el que todo danza en perfecta armonía.
Las guerras cesan y las heridas sanan...podemos aprender a vivir con cicatrices.
El tiempo avanza, es cierto...pero trae consigo nueva música, nuevos colores.
La gente vive apenas un respiro y está demasiado tiempo muerta. La gente viene y se va...pero su marca queda en las constelaciones de mi mente.
La lista de cosas por hacer crece, sólo algunas las palomeo porque, o bien ya las complete, o mi cuerpo y mi energía ya no dan para eso...pero está bien.
Estoy habitando este momento que es único y perfecto, estoy respirando, sintiendo. Este instante me está sosteniendo.
Estoy plenamente conmigo, y con todo.
No siempre es la vie en rose, pero siempre, siempre: la vie est belle.

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