Exiges comprensión, pero tú no estás dispuesta a mirar más allá de lo que tú sientes, de lo que a ti te duele.
Cuando te acercaste creí que era genuino, que querías rescatar lo que tuvimos. Pero sólo me quieres como una ficha más en tu tablero, sólo quieres estudiarme para entenderte más a ti misma. Bien por ti y por tu sanación, pero al carajo: soy un ser humano, ya no voy a ser tu mascota como tantos años lo he sido ni mucho menos tu conejillo de indias.
Nunca debí vulnerarme contigo. Y nunca debí volver a confiar después de que usaste todo lo que sabías para lastimarme una y otra vez. No me importa cuánto sabes sobre mi historia, nunca la comprenderás del todo porque no la viviste desde mis zapatos y no tienes derecho a juzgarme ni a reprocharme lo que pude haber hecho diferente. Hice lo mejor que pude con todo el daño que me hiciste.
He sido una mala hermana, también te he herido y lo tengo presente. Pero la diferencia es que yo no te exijo más de lo que puedes dar ni te martirizo con tus errores ni te removería con fuego las heridas sólo porque sé dónde las tienes.
Ya no voy a permitir que sigas usando la culpa para manipularme. Ya tengo suficiente con ser mi propio juez y verdugo, con haber dañado y perdido al amor más puro que ha existido.
No me interesa tu perdón. Eso lo necesitas tú.
Me prometo a mí misma no volver a confiar en ti porque eres cruel.
Sí, ellos nos fallaron desde su egoísmo, desde su cobardía que no los ha dejado verse a sí mismos para intentar sanar. Devuélveles la responsabilidad y no me cargues encima sus errores, no me culpes por las diferencias que hicieron. Yo no elegí ser "la niña dorada", nunca he querido serlo. Yo sólo quería ser la niña traviesa, ruidosa y alegre sin que me compararán con tu supuesta perfección. Yo no quería imitar tu dolor, yo no quería apagarme, yo no quería repetir tus patrones violentos con la gente que amaba ni dejar que me lastimaran.
A ellos puedo perdonarlos porque cada día intentan hacer menos daño, aunque no seas capaz de verlo en tu mirada cuadrada.
Pero tú sabes que lastimas, y lo haces intencionadamente llamándolo "justicia", desde tu superioridad moral.
No me pidas que confíe en ti.
Ya no puedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario