domingo, 12 de abril de 2026

El Maestro del Alma

Ahora que te he encontrado, puedo dejarte en libertad…pero eso es muy diferente a dejarte ir, amor.

Sé que quizás no debería llamarte así, que si aún me lees no te haga sentir del todo cómodo…pero ¿Te imaginas buscar algo abstracto toda tu vida, y por fin encontrarlo en materia, en un ser? Me es imposible separarte de esa palabra.

Amigos y enemigos me dicen que te deje ir, que te saque de mi mente. Les parezco una versión moderna de la loca en el muelle de San Blas, viviendo de ilusiones, esperando un barco que nunca llegará. Pero no entienden que el fin último de todo esto, más allá de estar juntos o no, es conocerte y reconocerte.

No entienden que conservar y mirar tus fotografías no es porque no aprecie toda la belleza mi presente, sino que es para jamás olvidar la autenticidad de tu rostro, tu mirada, tu risa. Es para decirle a mi alma: "Aprende bien, recuerda: en las siguientes vidas tienes que encontrarlo".

No saben que mi mayor miedo es perderte del todo. Que hace dos semanas te soñé bajo un atardecer púrpura, pleno...amado por una chica de ojos celestes que te miraba como yo lo hago, y que tú mirabas como solías mirarme a mí. Desperté con el corazón triste y aliviado a la vez, estrujado pero alegre de reconocer una verdad bondadosa de este mundo: siempre serás amado genuina y profundamente.

Ellos no saben que las verdaderas pesadillas, las peores entre todas las que he tenido desde que tengo memoria, han sido cuando he soñado tu muerte: hace cinco años, autoinducida con una soga; hace nueve meses, por un maldito fuego; y hoy en tu camioneta. Fueron sueños en los que eras fantasma, pero yo no era nada. Tu alma seguía intacta pese al daño a tu cuerpo perfecto, pero mi alma nadaba quién sabe dónde, catatónica...flotando sin dirección, fuera de lo que quedaba de mí: una simple envoltura inservible.

 Nunca ha sido una obsesión por poseerte, sino por entenderte a detalle...porque quisiera ser como tú, porque quisiera, si soy honesta, que la mitad de la población fuera aunque sea un poquito como tú. Entenderte, para nunca volver a juzgarte ni a idealizarte. Entenderte para amarte en libertad, porque no hay amor verdadero sin libertad, ni libertad verdadera sin amor. 

Entenderte y así poder encontrarte, más allá de nuestros miedos, de nuestro orgullo, de las palabras que a veces no nos alcanzan o que nos separan aún más. Encontrarte y amarte más allá del tiempo y del espacio, más allá de las partículas que nos conforman...en el eco de lo sagrado y lo eterno. 

Entenderte, encontrarte, y amarte...porque sé que desde siempre tú has sido mi primer maestro para amar a todo lo demás.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Everything I wanted: my future

  Dejé de ser bienvenida en todas partes, y sentí que me devoró la noche.  Mis sombras corrían detrás de mí, acechantes. Intenté colarme por...