Quiero enamorarme.
Quiero enamorarme de una persona que le haya estrechado la mano, con agradecimiento y aceptación, al pasado; que haya cerrado esa puerta con suavidad.
Quiero darle toda mi atención a una persona que tenga espacio y tiempo para mí, un lugarcito en su vida para que vayamos a alimentar aves a la plaza, a caminar por el parque una tarde cualquiera.
Quiero perderme en los ojos de alguien que se pierda a su vez en los míos, para quedarnos mirándonos como un par de tontos y no tener idea de lo que estábamos hablando.
Quiero entregarme a alguien que guarde todas las servilletas con mis "Te amo"; y que al caminar por la calle, al ver lantanas y bugambilias, sonría al acordarse de mí.
Quiero ir por un café con alguien que crea en los "De ser posible...para toda la vida"; alguien que vaya con la misma ilusión que yo: de que ese café nos lleve a un café casero escuchando las noticias del matutino.
Sólo quiero encontrar a alguien que me abrace sin darme soluciones en los días complicados, y que tenga la confianza de recargar su cabeza en mi hombro cuando la vida se sienta difícil.
No quiero a alguien perfecto ni a un reflejo. Quiero a alguien que como yo, se esté armando y desarmando a sí mismo con deseos de ser mejor, de amar mejor.
No busco fuegos artificiales ni promesas imposibles.
Busco a alguien que se siente a mi lado cuando el mundo haga ruido.
Alguien que encuentre extraordinario lo cotidiano.
Un amor que no llegue para salvarme ni para perderse: un amor para quedarse.
Quiero encontrar a alguien con quien poder decir, después de mucho caminar: "Aquí también podemos descansar".

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