Hemos andado junto a los pasos del otro casi una década. Casi una década juntos...primero con los labios entrelazados, después sólo con las manos, después sólo con las palabras.
Estuvimos en el mismo sendero, pero luego nuestras decisiones nos llevaron por caminos paralelos que nos permitían un mínimo toque de vez en cuando. Nos tropezamos mucho ¿verdad? Invadimos historias que no eran de los dos, lastimamos a otros, nos lastimamos tú y yo.
Hemos compartido tanto...hay tanto de ti en mí que no sé muy bien quién soy, que me muero de miedo de pensar a dónde iría, que anhelaría si no te hubiera conocido. Creo que me moriría contigo el día que tú murieras porque el mundo entero se hundiría en oscuridad, se apagaría contigo. Perdería la fe en la gente, en el amor, en la vida, en todo.
Por eso tengo que buscarme...tengo que buscar la fe en mí, más ahora que hemos tomado caminos diferentes pero igual de válidos.
Jamás te pediría que dejes a un lado todo lo que has logrado sólo para que encajes con mis valores, con mi visión.
Jamás me pediré a mi misma dejar mis valores para complacer tus deseos.
Hemos llegado a un punto de auto retorno en esta bifurcación, solecito.
Ya no sabes quién soy, ya no sé quién eres. Y creo que ambos olvidamos un poco quiénes somos nosotros mismos al casarnos con ideas tan rígidas de lo que es el éxito.
Necesito sacarte de mi mente, aunque de mi corazón jamás podré, y seguir andando sobre el sendero que elegí.
Necesito buscarme y encontrarme en un lugar que no sea recostada sobre tu pecho ni reflejada en tus ojos.
Necesito dejar el mundo onírico en el que sí logramos construir una vida juntos, despertar y buscarme en mis días tangibles.
Debo aceptar que quizás ya no tengo para darte lo que buscas, y que mi valor no puede depender de que tú me ames o me odies, que me admires o sientas lástima por mí.
Tal vez algún día nos volvamos a encontrar, y veas que sí logré superar todos mis miedos y mis demonios, y por fin te sientas tan orgulloso de mí como me siento yo de ti.
Tal vez algún día puedas ver que soy más que una chica pérdida e inestable buscando en cada hombre el amor que su padre no le dio, y que ya no soy la mujer posesiva como su madre que intentó enjaularte para así no tener que enfrentarse nunca a la verdad que trae soledad.
Tal vez algún día veas que soy más que una tonta que llora y moquea sobre los exámenes de matemáticas y que tiene miedo hasta para cruzar una calle.
Yo al fin puedo ver que soy mucho más que eso.
Sé que seré la mujer valiente y perseverante que obtenga su cédula profesional, y que la firmaré con la pluma que tú me regalaste porque no habría llegado ahí sin ti, mi mejor maestro.
Sé que, aunque nunca me case, seré la mujer que lleve todo el amor que le diste en cada paso que dé, a mi trabajo, a mi familia, a mis causas.
Hoy decido soltar ese sueño de casarme, de tener hijos...porque decido soltarte a ti, y de ti emanó ese sueño. Sin ti ese sueño ya no es mi sueño.
Ojalá algún día volvamos a vernos, y aún quede algo entre tus ojos y mis ojos, entre tus manos y mis manos... ojalá Mecano tenga razón en eso de que hay llamas que ni con el mar.
Pero hasta que volvamos a encontrarnos, te digo hasta luego y te deseo cielos azules con nubes esponjosas para que las mires acostado en el pasto.
Te deseo salud y bienestar, para ti y para cada persona que ocupa un espacio en tus pensamientos y en tu corazón.
Te deseo abundancia, comida deliciosa, una cama cómoda en la que acurrucarte con tu minino. Dinero, sí... porque aunque yo lo odie, me di cuenta de que tú eres un alquimista que lo transforma en amor y que te hace inmensamente feliz darselo a los demás.
Te deseo paciencia, para que sepas ver con la misma compasión con la que veías a esta necia, a cada alumno.
Pero por sobre todas las cosas, te deseo amor en todas sus formas, en todos sus lenguajes, en todas las personas que te rodean... porque mereces saber que tu existencia es un milagro; tu cuerpo, el refugio más bello y sagrado; tu tiempo y compañía, el más invaluable regalo.
Te envío en el sonido y en el viento mi amor también, aunque no te haga falta...pero es que yo lo llevo en cada molécula, y se me desborda.
Cuídate en este mundo tan extraño y absurdo, y disfruta lo bello que aún así tiene. Yo haré lo mismo. Hoy decido intentar ser feliz y soltar todas mis culpas, porque todo el daño que he hecho ya lo he pagado. Todo lo que necesitaba aprender de mis errores ya lo he aprendido, así que ahora me toca aprender de unos errores diferentes.
Pero en fin, solecito...me despido.
Sólo que me queda decirte "Gracias". Gracias por todo.
Gracias por ayudarme más que cualquier terapeuta o maestro. Tú creíste en mí, y eso me hizo seguir intentando, me sanó.
Gracias por salvarme con tu amor de todas las formas posibles.
Gracias por darme un por qué y un para qué, hoy me toca descubrir el cómo.

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