Gracias, infinitas gracias por quedarte.
Sé que Hanna estuvo contigo en la cirugía, ella habló contigo y te cuidó para que doliera menos, para que sintieras menos miedo.
Sé que van a ser semanas difíciles en lo que cicatriza la herida y puedas volver a apoyar tu patita. Pero vas a estar bien, volverás a olfatear plantas y traseros de otros perros en el parque. Volverás a caminar como la sombra de Mariel (o ella como la tuya, más bien). Regresaremos a la cotidianeidad que tanto bien nos hace.
Vamos a cuidar de ti, vamos a acompañarte.
Sé que no volverás a ser el cachorro en cuerpo de viejito que eras antes de esto, pero siempre serás el buen Shadow. Sigues siendo un ángel dorado, sigues siendo noble aunque te sientas malito. Te estás convirtiendo en el paciente estrella de la clínica por toda la ternura que irradias.
Tu esencia siempre sobrevivirá más allá de la herida, e incluso lo hará más allá de nuestra despedida.
Tu valentía nos da a todas un regalo compartido. Gracias por quedarte un ratito más, porque tenemos demasiado amor por darte cada día que nos quede por delante.

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