viernes, 27 de febrero de 2026

Kathryn


El profesor la asoció con Kathy la oruga, pero yo creo que ella es mucho más que una oruga encerrada en un capullo. No, creo que, en dado caso, ella es una libélula: libre y atrevida, sobrevolando aguas turbias, dándole belleza a los pantanos de peligrosas arenas movedizas.

Aún desconozco mucho sobre ella, pero con lo poco que sé ya es la persona que más admiro. 

Me atrevería a decir que es la persona más valiente que he conocido. Desde 2008 ha estado peleando con el dolor  del cuerpo, y desde mucho antes con el dolor del alma. Ha estado enfrentando sombras con inteligencia, y ganándole a todas. 

Ningún diagnóstico la ha detenido, ninguna etiqueta la ha alejado de ser de quien realmente es: 

Un espíritu viajero.

Primero, rehabilitadora de tobillos esguinzados; ahora rehabilitadora de corazones rotos...pero siempre ha buscado sanar al mundo. Tal vez ella piense que lo ha hecho es poquito, pero en realidad ese poquito es inconmensurable. 

Sobrina chocolatera, tía guía, amante aventurera y swiftie bisutera...pero hay más, siempre habrá más por asombrarse con ella. 

Es multifacética, pero mi Kat favorita es a la que le brillan los ojos de largas pestañas cuando ve niños jugar; la que me dijo que su concierto favorito fue el que escuchó desde afuera del estadio. La Kat que ama la vida aunque a veces (casi siempre) sea una putada mentada de madre, aunque sea cruel y sanguinaria, e infinitamente injusta. 

Me agrada la Kat que se enoja, que pone límites, que sabe lo que vale. Y me conmueve la Kat que convierte la vulnerabilidad en su fortaleza; la que aún cree, pese a todo pronóstico, en la bondad de la gente. 

Admiro a Kat.

A esa que luego se le olvida comer, pero no olvida nunca estar si la necesitan.

A esa que bromea sobre ser cáncer al cuadrado, y también a esa que a veces quisiera terminar con todo.

A esa que se volvió mi amiga, mi espejo, pero también una luz mostrando a mis ojos lo que es realmente importante. 

La admiro sabiendo que nunca me va a decepcionar, no porque sea perfecta sino porque es real. 

La admiro porque es imperfectamente invaluable. 

La admiro, hoy y siempre.

sábado, 21 de febrero de 2026

Vía crucis: quizás tenía que ser así



Papá, hoy cuando al verme me abrazaste sentí que el alma se me caería a los pies...pero por primera vez sentí que, de ser así, tú la sostendrías.

Cuando cruzamos la calle de esa manera tan imprudente sentí temor, pero sólo por un momento porque sabía que me protegerías aún si fuera con tu propio cuerpo. Pensé en todos los pasos inseguros, sin rumbo, tambaleantes que he dado a lo largo de mi vida...y tu ausencia de todos estos años se hizo más evidente, pero a la vez tu presencia hoy fue más fuerte, más valiosa.

Papá, hoy que me mostraste las fotos que llevas en la cartera, vi mi propio rostro alegre a los 4 años, antes de que te fueras. Después vi mi rostro a los 6, totalmente distinto y sentí una punzada por un instante "¿Por qué me dejaste, papá?"

La respuesta llegó con la tercera foto: tú a los 6 años también, con la mirada más triste que he visto jamás, anhelante de un refugio en medio de tanto dolor. Sólo me dijiste "Ya empezaban a pasar cosas duras en aquel entonces" y al ver tus ojos verdes cansados, más de cincuenta años después, sé que ese pequeñito asustado sigue ahí, esperando un abrazo, esperando que alguien le diga que todo va a estar bien. Perdóname, papá... perdóname por juzgarte tanto, por odiarte tantos años sin siquiera intentar entenderte.

Pero ¿Sabes una cosa? Me encantó escucharte contar esa anécdota de cuando nos llevaste a la escuela...no importa que todo lo que tengamos sean un par de recuerdos: hoy construimos uno más, uno que atesoraré más porque este sí lo recordaré muy bien, porque en este te veré con verdad sin idealizarte. 

Me gustó nuestro tour de iglesias a falta de museos, y que me explicaras cómo se hacen los vitrales y los murales, y los nombres de los santos que ni cuando era católica me interesaban. Sigo siendo esa niñita que te admiraba tanto, tanto, papá...

Perdóname por decir que Pollo me caía bien, pero es que él me ayudó a hacer tarea de matemáticas, jugó conmigo al futbol que tanto odias, se puso celoso de mi primer novio...no puedo evitar estar eternamente agradecida. Tú me dejaste por dudar que llevaba tu sangre, pero él aún con esa certeza cuidó de mí. Sé que te traicioné al llamarle "papá", pero creí que tú no querías que te llamara así...hoy por fin entiendo que no estabas listo, y te perdono por no poder estar, papá.

Hoy caminé de tu mano y el mundo se sintió más seguro, y yo no podía sentirme más orgullosa. Fui como el perrito que anduvo perdido, y cuando su dueño lo encontró y lo sacó a pasear, caminó con el pecho hinchado de orgullo luciendo su correa. Quería que todos nos vieran, quería gritarle al mesero y a todo el mundo "¡Este es mi papá! ¡Mira! ¡Sí tengo, sí tengo! ¡Es él! ¡Es él!" 

Sé que esto comienza a sonar victimista y no quiero arruinarte la noche ni el post cumpleaños, de verdad. Es que siento que necesito sacarlo, es que quisiera que estuviéramos listos para tener esta conversación.

Pero está bien si no lo estás, papá.

Está bien si hoy tú también te morías de nervios por dentro.

Está bien si no eres ese hombre de acero que siempre has intentado ser.

Está bien si aún estoy enojada contigo por haberle pegado a mamá, por no haber venido a verme cuando Jesús me pegó. 

Está bien si aún te culpo un poquito de perder al hombre de mis vidas por estar buscándote en todas mis parejas.

Está bien si nos tocaste de una manera inapropiada a mi hermana y a mí...porque me duele aún más pensar que alguien te hizo eso o algo peor a ti.

Esta es nuestra historia, y quizás tenía (teníamos) que ser así. Abrazo mis pasos, mis errores. Y abrazo los tuyos. 

Hoy entendí que tal vez para tratar mis rencores y para que tú seas un padre no se trata de psicoterapia. Tal vez sólo necesitaba ver tu dolor plasmado en blanco y negro para entenderte. Tal vez sólo necesitaba que te sentaras conmigo en esa banquita en Santo Domingo, donde lloré tantas veces sola, para sentir que me entiendes. 

Tal vez sólo necesitamos un poco de amor, papá. Saber que esta vez no te irás, y que sepas que te comprenderé y te aceptaré tal y como eres. 

Te perdono, papá. No del todo, pero cada vez un poquito más. Tengo muchos huecos, pero con la ternura con la que me miraste y acariciaste mi cabeza hoy, me regalaste una pieza y uno de ellos se llenó para siempre.

Perdóname, papá. Sé que puedo ser la hija menos interesante, que me parezco demasiado a mamá... sé que si volvieras atrás en el tiempo cambiarías todo y yo no existiría.

Pero tengo tus ojos, papá...

Y quizás, tenía que ser así.

martes, 17 de febrero de 2026

Manifiesto del retorno al Self


Dolido cuerpo:

Toda mi vida te he tratado como si estuvieras a mi servicio. Te he esclavizado, y te he exigido además no rechistar. 

Te debo incontables disculpas, y aún más demostraciones de amor y agradecimiento. 

Te pido perdón por olvidar que somos un equipo, y que te necesito mucho más de lo que tú a mí. 

Te pido perdón por intentar moldearte con un hambre que te quemó por dentro, y con ejercicio extenuante que casi rompió los hilos que nos sostenían. Mi necesidad de ser amada me llevó a no verte ni apreciarte funcionalmente hermoso como siempre fuiste. 

Te pido perdón por cada golpe, rasguño y escupitajo que recibiste...propinados por mí y por otros injustos que se proclamaron dueños de ti. Te pido perdón por no escuchar el terror que sentías, y abrirles la puerta aún sabiendo que te causarían múltiple dolor. 

No eres un trofeo. Eres armonía: mi museo de recuerdos, y a la vez mi vehículo de la libertad. 

Pies, gracias por sostenerme. Prometo que mi voluntad será así de firme siempre. 

Piernas, gracias por llevarme por el mundo, aún cuando caminaba sin rumbo. Prometo que a partir de ahora sólo iremos a donde podamos habitar libremente.

Caderas, gracias por albergar un nido de vida aún cuando yo las vi en su momento como un epicentro de temor y muerte. Prometo placer y amor; un fuego que no queme, sino que nutra a la Tierra por si un día colocamos una semilla. 

Brazos, gracias por contener en un abrazo lo que más he amado. Prometo que no volverán a cargar más de lo que puedan soportar.

Manos, gracias por ponerle tinta a mis palabras. Prometo que de ustedes jamás volverá surgir violencia.

Ojos, gracias por saber mirar y llevarnos a la galaxia marrón que habita en los de él. Prometo que contemplarán atardeceres y amaneceres todos los días.

Labios, gracias por sellar con dulzura todo mi anhelo. Prometo sólo hacerlos danzar con otros igual de sinceros.

Columna, gracias por la energía que me enerva. Prometo no dejar que te doblegues.

Tórax, gracias por nutrirme de alimento y oxígeno. Prometo hacer cada vez cosas mejores con tus latidos. 

Querido cuerpo:

Perdón por el exilio, gracias por la espera. 

Aquí termina la fractura, aquí comienza la alianza: este es mi pacto contigo, este es nuestro regreso a la totalidad. 

He vuelto a casa. 



viernes, 13 de febrero de 2026

El milagroso error

Me apasiona que la vida tenga aún cosas inexplicables, y pensar que, quizás, algunas ni siquiera se ha atrevido la ciencia a explorar porque prefiere que continúen así: mágicas y peligrosas.

Me vibra el alma de imaginar los lugares que visitaré, las personas que conoceré, los conocimientos que adquiriré y cómo impactarán en mi cosmovisión. Me emociona la idea del mundo moldeándome y yo a él a mi paso:

Hacer ángeles de nieve, pero también la revolución.

Ver estrellas fugaces, fuegos fatuos y auroras boreales; pero también abrazar y cuidar los colores de mi cotidianeidad.

Conocer personas de todas las edades, religiones, filosofías... y aún así, reafirmar que quiero seguir descubriendo y redescubriendo con inagotable curiosidad a la misma.

Me enamora el amor, sin importar si nace de la flecha de Eros o de reacciones bioquímicas en el cerebro. Su génesis queda en último plano cuando veo cómo mueve al mundo y transforma almas.

Me apasiona el azar, o al menos esa forma que tiene el destino de disfrazarse de algo fortuito.

Me sorprende la psique humana, compleja y contradictoria: haciendo malabares para responder preguntas, aún sabiendo que las respuestas generarán más y más preguntas; enfermando en su fragilidad, y sanando en su dinamismo.

Me encanta la metacognición: saber que pensamos, y que porque pensamos existimos y entonces experimentamos la vida, ese milagro que a veces confundimos con error cuando nos abruma su vastedad agridulce.

Me apasiona ser capaz de percibir mis latidos, el aire entrando a mis pulmones, incluso mi cuerpo envejeciendo cada día... me apasiona todo aquel aviso de que la vida es finita, y aún así llena de posibilidades.



martes, 10 de febrero de 2026

El veneno se disuelve en palabras

I

En los zapatos de papá escondí mi risa,
bajo la almohada de mamá tejí mi juego.
Las arañas de plástico eran cómplices de la travesura,
mis padres y yo éramos teatro inocente, secreto ligero.
II
Después vinieron las sombras multiplicadas,
arañas sobre mi cabeza, invadiendo muebles, arañando mi piel.
Un miedo sin rostro me cubrió entera,
me invadió el llanto por un peligro que se sentía demasiado real.
III
Pensamientos oscuros me visitaban y yo creía que podían herir.
Cuando la muerte, la enfermedad y la violencia acecharon 
lavaba mis manos buscando pureza,
pero la culpa en el agua no sabía huir.
IV
Hoy las escucho: arañas del juego, arañas del miedo, arañas de la culpa.
Las tres son parte de mí,
pero ninguna es dueña de mi destino.
Mis pensamientos no crean la realidad,
mi corazón no es culpable de lo vivido.
V
Las sostengo como memorias,
las nombro como historia,
y dejo que el veneno se disuelva en palabras.
Araña-niña, araña-sombra, araña-culpa:
ya no me gobiernan, 
yo soy quien teje ahora mi propia red.

 

lunes, 2 de febrero de 2026

Tus colores en mi corazón



Escribo de ti porque este espacio refleja lo que habita en mi mente y mi corazón; porque quiero compartir con el mundo un poco de lo que eres y significas para mí...porque deseo inmortalizarte. 

No te idealizo: sé que amar personas es distinto a amar ideas. No necesito que seas un príncipe azul ni un mesías, aunque en mi historia siempre recordaré que alguna vez me diste fuerzas como si lo fueras. Hoy camino con mi propia brújula, pero sigo amando conocerte y reconocerte en todos tus colores y contradicciones.

Me enamoran tus cambios: tu amor propio, tu dignidad, tu crecimiento constante. Me cautiva tu serenidad en momentos difíciles, tu risa en la adversidad, tu sonrisa cada vez más perfecta en esos labios tan irresistibles...

 Admiro como tu mente estratega encuentra mil maneras de enmendar errores, tu inteligencia anclada a la bondad. Contigo puedo ser vulnerable y sentirme protegida a la vez: eres el único hombre en cuyas manos confío mi corazón, porque sé que aun teniendo el poder de herirme, eliges cuidarlo.

Celebro que hayas encontrado un vehículo a la libertad, y que te aferraras a él aun cuando yo lo señalara como peligro. Me gusta que te reafirmes en tus acciones, incluso cuando mi mirada no alcanzaba a comprenderlas del todo.

Me enamora la ternura que emanas involuntariamente y das sin reservas, y como ese rasgo de ti te vuelve el hombre más protector, deseable, y masculino que he conocido. Amo que siendo un roble, majestuoso, poderoso, protector...también te reconoces ramita y semilla que anhela cuidado.

Me gustan el hermano, hijo, y amigo admirable que eres; y admiro cómo logras hacer el repudiable dinero algo bello y transformador, una forma de cuidado y de afecto.

Admiro que, aunque las personas te hemos hecho daño y la vida ha sido injusta, debajo del Ganmen que construiste puedo ver tus ojos brillar con dulzura. 

Me gustas tú

con tus palabras que pueden herir cuando estás herido,

con lo quisquilloso que te pones con la comida nueva,

con tus maneras maquiavélicas de alcanzar tus fines.

Me fascinas así: 

cautivador a cada paso, 

jovial y creativo en la complejidad,

maravillosamente brillante en la batalla del amor,

apasionado en todos los sentidos.

Te amo así: 

imperfecto en el ideal,

bella y fascinantemente humano.

domingo, 1 de febrero de 2026

"Con los años que me quedan" Gloria Estefan

 Gloria Estefan - Con los años que me quedan (Letra - HD) 

Sé que aún me queda una oportunidad.

Sé que aún no es tarde para recapacitar.

Sé que nuestro amor es verdadero.

Con los años que me quedan por vivir

demostraré cuánto te quiero.

Con los años que me quedan

yo viviré por darte amor

borrando cada dolor

con besos llenos de pasión,

como te amé por vez primera.

Con los años que me quedan

te haré olvidar cualquier error.

No quise herirte, mi amor.

Sabes que eres mi adoración,

y lo serás mi vida entera.

No puedo imaginar vivir sin ti.

No quiero recordar cómo te perdí.

Quizás fue inmadurez de mi parte,

no te supe querer.

Te aseguro que los años que me quedan

(Con los años que me quedan)

los voy a dedicar a ti, (para ti).

Hacerte tan feliz,

que te enamores más de mí.

Yo te amaré hasta que muera.

¿Cómo comprobar que no soy quien fui?

El tiempo te dirá, si tienes fe en mí.

que como yo te amé, más nadie

te podrá amar jamás.

Dime que no es el final.

Sé que aún me queda una oportunidad.

Sé que aún no es tarde para recapacitar.

Sé que nuestro amor es verdadero.

Y con los años que me quedan por vivir,

demostraré cuánto te quiero.

Sé que nuestro amor es verdadero.

Y con los años que me quedan por vivir

demostraré cuánto te quiero.

Cuánto te quiero.



Aspiro a vivir con consciencia y coherencia

  Comienzo a perdonarme. Porque así como no responsabilizo a mis padres ni a mis abuelos por la persona que soy, no puedo seguir culpando a ...