Lo que más me apasiona en la vida es el amor.
Me hace sonreír ver una pareja, ya sea de adolescentes o de ancianos, sostenerse de la mano.
Me hace entornar los ojos con ternura ver a una madre meciendo a su bebé, a un padre hacerle cosquillas a su hijo.
Me electriza ver a amigos riendo juntos, y a un desconocido compartir su comida con alguien sin hogar.
Me conmueve ver a un profesor quedándose hasta tarde para explicarle al alumno más travieso, al médico prologándose en la consulta con el adulto mayor lleno de dudas.
Me inspira escuchar a mi cantante favorita hablar de la comunión entre las personas del público, y entre él y ella.
Me enternece notar cuántas personas desean hacer algo por la naturaleza sufriente.
Me despierta la esperanza que tiene Randa Lobra en Gaza de que el mundo contribuyamos al alto al fuego.
El amor es perdón y compresión.
El amor es la fuerza expansiva del Yo.
El amor es brújula y trascendencia.
El amor es magia y objeto de estudio.
Neurotransmisores juguetones o una fuerza del espíritu, para mí el amor es lo que merece ser llamado Dios, aun si no lo comprendemos del todo...
porque el amor me mueve
porque si sabemos observar con atención y ojos limpios,
el amor mueve al mundo.
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