Gracias por enseñarme que la vida puede ir más lento si te recuestas en el pasto a ver las nubes.
Gracias por enseñarme que las matemáticas no eran mis enemigas: sólo necesitaba leerlas desde mi propio lenguaje.
Gracias por enseñarme que el verdadero amor se experimenta todos los días sin pedirlo, porque no necesita demostrarse...brota a raudales, no se puede ocultar.
Gracias por enseñarme que amar es demostrar con hechos que te quiero, "no para que me quieras, sino para que sepas que te quiero".
Gracias por enseñarme que el amor no es celoso, finito ni egoísta, sino que es expansivo, libre, y empático.
Gracias por enseñarme que la vida no es tan complicada si respiras profundo y te la tomas con calma... paso a paso, por más que pueda llegar a doler.
Gracias por enseñarme a buscar la felicidad en las pequeñas y valiosas cosas que suelen pasar desapercibidas.
Gracias por enseñarme a buscar las estrellas aún con la mirada triste.
Gracias por enseñarme que el amor es paciente y tierno.
Gracias por enseñarme a amar.
Gracias por enseñarme a vivir.

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